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ZAMA, UN INICIADO MAYA

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En el mundo Mesoamericano, han existido muchos impulsores en el ámbito espiritual a lo largo de su historia. Un ejemplo tradicional es Quetzalcóatl, quien para muchos tiene más simbolismo en el mundo imaginario que lo que hizo en su existencia terrenal. Pero no es el único.

Dentro de los Mayas, existieron varios guías que abrieron portales hacia una existencia mucho más evolucionada, llegando no sólo a establecerse como líderes en un sentido retórico, sino también y eminentemente en el práctico y en el místico. Este es el caso de Zama, procedente de la etnia Itzá, cuya historia es conocida a partir de la conducción que hizo para emigrar a su población desde la actual Bacalar, región al sur del estado de Quintana Roo, México, hasta el centro de Yucatán, en un lugar cuya importancia no tenía precedentes en la península. La ciudad que Zama fundó es un lugar sagrado debido a su gran importancia vibratoria, cuyo uso continuó. En el año 525 d.C. fundó la ciudad de Chichen Itzá, aunque la ciudad que hoy en día lleva este nombre no está donde él la fundó, ya que hubo una segunda migración que tuvo lugar en el siglo X d.C., como lo refiere el libro Chilam Balam de Chumayel. La ciudad fundada por Zama hoy se conoce como Chichen el Viejo, donde en la actualidad se puede encontrar algunos vestigios.

Zama era sacerdote y, durante la migración que encabezó, le puso nombre a cada paraje que encontraba, dichos nombres se han conservado hasta hoy en día dentro de la península de Yucatán cuando se habla en la lengua tradicional. Además enseñó la escritura simbólica de los glifos, y, como maestro sacerdote, se volvió el referente para estos poblados. También hizo una gran aportación en la agricultura, sobresaliendo en el conocimiento de las propiedades que tienen algunas plantas, tanto en el ámbito medicinal como con otros propósitos. Tal es el caso de la planta ki, que ahora se conoce como agave o henequén, empleada entre otras cosas para hacer tejido.

El nacimiento del guía fue virginal según lo refiere el diccionario de Motul. Colonialmente, su nombre también ha sido utilizado como HunabKu, que se traduce como “dios único”, lo que lo convierte en un avatar, en otras regiones también es conocido como Zamná. Después de su transición, recibió veneración en muchas ciudades, entre ellas Izamal, donde existió una peregrinación muy concurrida, sobre todo porque se sabe que allí pasó por su transición, lo que hizo erigir una pirámide en su honor. Como en esa ciudad, también se le veneró en otras como en EkBalám, y Motul; teniendo tal importancia que trascendió al Panteón Maya, convirtiéndose en Itzamná.

Esta deidad es muy significativa, puesto que fue reconocida en distintos lugares donde la cosmovisión Maya era válida. Tenía las propiedades de ser el maestro en la medicina, la agricultura y la escritura. Además aparece en el Popol Vuh como uno de los dioses de la creación, siendo uno de los remeros. En algunos escritos llevados por especialistas de la arqueología también se le conoce como el dios D.

 




MISTICISMO DE LOS INDIOS DE NORTE AMERICA

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El misticismo de los indios de América no se encuentra tan sepultado como solemos creer, sigue enraizado en nuestra identidad y en nuestra consciencia de masa, esa es la razón por la cual presentamos en este espacio una breve ilustración de lo que se conoce como la ceremonia del temazcal. El iniciado podrá reconocer simbologías comunes al misticismo de otros continentes y de otras culturas.

 

PURIFICACIÓN POR MEDIO DEL FUEGO Y DEL AGUA EN EL TEMASCAL.

La popularidad del temazcal ha aumentado entre un creciente número de no nativos gracias al Acta de Libertad Religiosa de los Indios Americanos de 1978. A diferencia de muchas otras ceremonias que se efectúan en regiones específicas, el inipi, o temazcal, es un ritual universal para los Nativos Norteamericanos.   Los procedimientos de sudoración del temazcal son ceremonias de oración y purificación, tanto para el cuerpo como para la mente. La sudoración provocada por el calor generado dentro del temazcal, purifica, al ayudar a liberar toxinas acumuladas de origen tanto físico como síquico, que tienden a aglomerarse con demasiada rapidez en los contaminados ambientes urbanos de las ciudades modernas. Los procesos de sudoración en el temazcal pueden ser por sí mismos una ceremonia, o bien pueden servir como preparación para otros rituales que no se limitan a las Danzas de los Nativos Norteamericanos, Las Danzas del Sol, las ceremonias yuwipi, etc.

Entre muchos nativos, el Continente Americano se conoce como la “Isla Tortuga”, y esa es la razón por la cual  la forma de un temazcal representa el caparazón de una tortuga. En el centro del recinto, a cierta distancia de la puerta, se coloca tierra  para formar un pequeño altar en forma de domo, en línea directa respecto al fuego que se encuentra en el este geográfico. Este altar forma la cabeza de la tortuga, y el recinto representa su caparazón. De este modo, la tortuga da frente al fuego que se encuentra hacia el Este de donde todo proviene. Durante la sudoración, las rocas calentadas en el fuego se colocan sobre dicho altar.

LOS CUATRO ELEMENTOS

En el temazcal se reúnen los cuatro elementos, aire, tierra, fuego y agua, que intervendrán en la transformación alquímica de los participantes. El aire alimenta el fuego que calienta las rocas sacadas de la tierra, sobre las cuales se vierte agua  para generar vapor. Dentro del recinto, sentados sobre la tierra, los asistentes reciben el calor del fuego que las rocas irradian. Los asistentes aspiran el aire saturado de vapor el cual es obtenido vertiendo agua sobre el fuego de las piedras que simbolizan la tierra, lo que induce un cambio físico, emocional y síquico.

Los Nativos Norteamericanos reverencian cuatro direcciones primarias o cardinales en el plano horizontal – Este, Sur, Oeste y Norte, y tres planos verticales: arriba (Padre Cielo), abajo (Madre Tierra) y el centro (El Ego). Estos puntos juntos, no sólo forman el místico número siete, sino que además representan la creación perfecta, pues, las cuatro direcciones forman un cuadrado, y en el plano vertical, el arriba y el abajo se unen para crear el centro formando así un triángulo.

MISTICISMO DE LOS INDIOS DE NORTE AMERICA

El misticismo de los indios de América no se encuentra tan sepultado como solemos creer, sigue enraizado en nuestra identidad y en nuestra consciencia de masa, esa es la razón por la cual presentamos en este espacio una breve ilustración de lo que se conoce como la ceremonia del temazcal. El iniciado podrá reconocer simbologías comunes al misticismo de otros continentes y de otras culturas.

El temazcal es un recinto de base circular al igual que la tierra y el universo que se construye, clavando de ocho a dieciséis ramas de sauce en pequeños agujeros escavados en el suelo, los cuales se doblan y se sujetan a las ramas opuestas. Se usan ramas de sauce porque se doblan con facilidad. Después, se colocan otras ramas en forma horizontal alrededor de la estructura de rama de sauce, lo que da por resultado una forma de domo o iglú de aproximadamente 1.20 a 1.50 metros de altura, con lo que las varas entretejidas asemejan una red. Algunas personas descortezan los sauces y emplean estas  cortezas para amarrar las ramas donde se interceptan o se sobreponen. Después, se recubren dichas estructuras con piel de búfalo o piel de otros animales, o también con barro, con la finalidad de evitar que entre la luz y para mantener el calor así como la energía generada en el temazcal. Se emplea una manta como puerta la que se sujeta por arriba de la entrada, de tal forma que se pueda abrir con facilidad. El suelo del recinto puede ser de barro o cubierto por hierba. Por lo general, los asistentes se sientan en el suelo, porque para los indios americanos, es enternecedor el frío abrazo de la madre tierra en un temazcal.

EL SAGRADO ESTE

Tanto en la cosmología Egipcia como en la de los Nativos Norteamericanos, la iluminación proviene del este,  lugar de luz, y vida. Para los Antiguos Egipcios, el sol que sale del Este, simboliza la iluminación o esclarecimiento. Los Nativos Norteamericanos consideran al sol como un fuego viviente que comienza cotidianamente su viaje en el este y transita a lo largo de la bóveda celestial, para reposar al final del día en el amor del oeste. Por lo tanto, el fuego que calienta las piedras para el temazcal también se origina en el sagrado Este, de donde es traído para comenzar la ceremonia del temazcal.  Las siete piedras que representan cada una de las siete direcciones sagradas son previamente bendecidas con humo de tabaco, y se colocan sobre el altar ubicado en el centro de la edificación y en sus respectivas direcciones.

Cuando las rocas están al rojo vivo y el líder del temazcal ha terminado los preparativos, los participantes forman una fila india fuera de la puerta del temazcal. La  persona que encabeza la fila enciende una hierba aromática, usualmente una ramita de salvia en una concha de abalone y “ahúma” a cada persona, esparciendo el humo de la hierba con una pluma o con la mano alrededor y a través de sus auras para limpiarlas antes de que entren al temazcal. Enseguida, cada persona se pone a gatas, toca el suelo con la frente y dice “Mitake oyasin” o “Todas mis relaciones” antes de ingresar al obscuro vientre de la Madre Tierra simbolizado por el temazcal.  

RENACIMIENTO EN EL VIENTRE DE LA MADRE TIERRA.

A medida que la persona se arrastra a gatas ingresando en la oscuridad del temazcal, se entra al vientre de la Madre Tierra para experimentar una metamorfosis. Debido a que la abertura del recinto tiene poca altura, es necesario ponerse de rodillas y apoyarse con las manos para entrar, simbolizando humildad ante nuestro creador. Los participantes que entran al recinto se mueven en el sentido de las manecillas del reloj alrededor del perímetro del altar. Esto se debe a que la ceremonia de inipi, al igual que la mayoría de los rituales de los Nativos Norteamericanos, todas las cosas se mueven en el sentido del movimiento aparente del sol (el sentido de las manecillas del reloj en el hemisferio norte).

Conforme los asistentes son introducidos al recinto, se le honra de alguna manera; después de todo, representan semillas sembradas en el vientre de la Madre Tierra con el propósito de regenerarse y purificarse. Al salir del temazcal, lo hacen en cuclillas simbolizando al feto que sale del vientre de su madre, para un nuevo nacimiento completamente regenerado para empezar un nuevo ciclo de vida y muerte.

EL PODER DE LA ORACIÓN

Existen muchas formas diferentes de orar en el ritual inipi. La mayoría de los rezos se hacen en voz alta, aunque algunas personas prefieren hacerlo en silencio. Las oraciones en silencio funcionan, pero que cuando se ora en voz alta, las nuestras oraciones son transportadas del plano físico al universo vehiculizadas por la vibración producida por los sonidos emitidos por la voz.

CONCLUSIÓN

Con este breve resumen de la ceremonia del temascal, podemos darnos cuenta de la convergencia de la consciencia humana desde la noche de los tiempos, del inconsciente colectivo, razón por la cual todos somos la humanidad.