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Manifiestos Rosacruces

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La publicación de los tres Manifiestos Rosacruces en Alemania a principios del Siglo XVII, se produjo en una época en la que Europa atravesaba por una crisis existencial muy importante. El continente estaba dividido políticamente y envuelto en conflictos de intereses económicos. Las guerras de religiones eran comunes y la ciencia tomaba una orientación materialista. Así, las condiciones de vida eran miserables para la mayoría de las personas.

Joel Disher escribe en la Revista “Rosicrucian Digest” (publicación en inglés equivalente a nuestra revista “El Rosacruz”) en 1958, “hay ciertos periodos en la historia humana en la que los acontecimientos, de alcance mundial e incluso cósmico, se desarrollan demasiado rápido como para que el pensamiento de los hombres sea capaz de comprenderlos”. Si es así para nosotros en la actualidad, también lo fue en la época en la que aparecieron los tres Manifiestos Rosacruces. Continúa Disher “Todas las estructuras vitales parecían amenazadas… una revisión drástica del pensamiento moral era manifiestamente necesario si el hombre quería realmente sobrevivir” En consecuencia, los Manifiestos Rosacruces fueron como los salvavidas para los hombres que se estaban ahogando. Fueron una oportunidad desesperada en medio de una situación desesperada.

 

Objetivo

El objetivo de los Manifiestos Rosacruces que provenían de un grupo de personas del cual habría formado parte J. V. Andrea, no era mezclarse con las luchas del momento sino comunicar a aquellos que sabían que se produciría muy pronto un renacimiento, un nuevo ciclo de la Orden, en Alemania y dar a conocer públicamente, aunque de manera velada, los fines de la Orden Rosacruz.

Los tres Manifiestos rosacruces “la Fama Fraternitatis”, La Confessio Fraternitatis y “Las Bodas Químicas de Christian Rosenkreutz” fueron publicados en 1614, 1615 y 1616 respectivamente

La Fama Fraternitatis. (1614)

Se destina a los dirigentes políticos y religiosos y científicos de la época. Se expresa de manera más bien negativa sobre la situación general en Europa. Bosqueja el pasado de la Orden Rosacruz, por lo que se refiere a Alemania y revela la existencia de la Orden Rosacruz a través de la historia alegórica de Christian R. desde el periplo que llevó a cabo por el mundo. Es importante mencionar que el nombre simbólico de Christian Rosenkreutz fue usado por diversos responsables de la Orden durante siglos y no solamente por el personaje mencionado en “La Fama Fraternitatis”.

La Confessio Fraternitatis (1615).

El segundo Manifiesto rosacruz “La Confessio Fraternitatis” completa el primer Manifiesto, por una parte insistiendo sobre la necesidad para el Hombre y la sociedad de regenerarse , y por otra indicando que la Fraternidad Rosacruz posee una ciencia filosófica que permite operar esa regeneración. Para ello, se dirige principalmente a los que buscan con el deseo de participar en los trabajos de la Orden y trabajar para la felicidad de la Humanidad.

Las Bodas Químicas

Las Bodas Químicas de Christian Rosenkreutz relata el periplo de Christian Rosenkreutz. En términos simbólicos, el manifiesto relata el camino espiritual que dura siete días o etapas por las que todo iniciado debe pasar para, finalmente, realizar la unión entre su alma (la reina) y Dios (el rey).

Los tres Manifiestos Rosacruces, anunciaron la existencia de la Orden Rosacruz y sus propósitos, estos provocaron una multitud de reacciones a favor y en contra. Lo cierto es que a pesar de todas las controversias acerca de los Manifiestos, éstos fueron reeditados muchas veces.